«Para nosotros no hay nada nuevo en la celebración del nacimiento de Cristo. El mensaje es eterno y conocido. Se enseñó a Adán, fue predicado a los hijos de Israel y se reveló a los descendientes del padre Lehi. Una y otra vez, los profetas declararon las verdades fundamentales de las enseñanzas y la Expiación de Jesucristo. Una y otra vez, declararon Su misión y enseñaron Su mandato de que los hijos de Dios amen y sirvan a Dios y que se amen y sirvan unos a otros. Estas declaraciones que se repiten a lo largo de los tiempos son el mensaje más importante de toda la eternidad. Para quienes siguen a Cristo, estas declaraciones no se deben revisar, sino que se deben renovar en la vida de cada uno».
Dallin H. Oaks